Áreas de docencia e investigación: comunicación, educación, filosofía y antropología. Taller de tesis en Ciencias Sociales. - Niveles: Terciario, licenciatura y maestría.
Técnica en Comunicación Social, Profesora y Licenciada en periodismo. Magister en Ciencias de la Religión. Doctoranda en Filosofía.
Para ver mi curriculum actualizado,haga click. Mi mail: mariamarthafernandez@gmail.com - http://orcid.org/0000-0001-7093-9978
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August 24, 2006

"Danza con Lobas" y "La Diosa olvidada"


Uyyyy, es como mi sombra.. o será mi sombra más junguiana haa. La cuestión que luego de haber llegado a España en el 2002 me invitan a dar una charla en Univ. Autónoma de Madrid en unas Jornadas llamadas Mandala, organizadas por unos alumnos que querían dar la vuelta la rueda... Ahí llegué yo, con una charla que está destilada en este artículo para Generación XXI

La imagen abre el hipervinculo .. ahora si alguien desea
hacerlo for your own...
http://www.generacion.net/danza-con-lobas

Lo podrán encontrar aquí La otra parte.. quedó reflejada gracias a la guía de Frank G. Rubio que me saca de mis propias casillas teóricas academicoides -término puramente dedicado a mi persona y sin ánimos de molestar a nadie- y surgió este artículo que Clara Tahoces en su web nos publicó. GRACIAS CLARA!!!


La diosa olvidada
(Reflexiones intempestivas sobre la Diosa y su significación).



"Atmósfera sutil que emana el sexo femenino, de la que no te das cuenta mientras permaneces sumergido en ella; pero cuando desaparece, sientes un vacío cada vez mayor en tu propia existencia y te atormenta una vaga aspiración a algo tan poco definido que no sabes explicártelo."
Jack London.
Por: Frank G. Rubio y María Martha Fernández


“MACHO Y HEMBRA, ÉL LOS CREÓ.”
Muchos de los mitos cosmológicos nos relatan un momento de unión absoluta y armoniosa de los dos géneros en Uno: el Andrógino. Platón, en "El Banquete", lo describió. En la mitología hebrea aparece el Adam Kadmon, Hombre Prototípico o Primordial, "a nuestra imagen como a nuestra apariencia", del Dios o los Dioses, como se puede suponer por la traducción de "Elohim" en el Génesis del Antiguo Testamento.
Mircea Eliade explica que fueron separados por un hachazo, cortándolos en dos. Adan era hombre por el lado derecho y mujer por el lado izquierdo, pero Dios los partió en dos mitades.
Existió una raza primordial pues, cuya especie está ahora extinguida, formada por seres que llevaban en sí ambos principios: el Masculino y el Femenino. Los miembros de aquella raza andrógina "eran extraordinarios por su fuerza y atrevimiento", hasta el punto que se enfrentaron a los Dioses; son los llamados, en los mitos antiguos: Gigantes, que fueron fulminados. En otra versión Platón indica que la manera de "neutralizar" ese poder fue dividiéndolos; como en el Génesis: apareciendo un Adan y Eva "deseantes" de fusionarse, uno con el otro, en el encuentro que brinda el amor metafísico y el físico; anhelando la unión en ese ser único y numinoso –léase: ominoso, para el Creador.
“Ya hombre y mujer, amantes perpetuos se estrechan, luchan cada uno para sí y dicen: “te amo”; esperan, lloran, sufren y dicen: “somos felices”; se separan, ya desfallecientes y dicen: "siempre"” (Henri Barbusse) Como estrategia divina, ya no habrá posibilidad para la unión definitiva. Como estrategia humana, la unión hace la fuerza. Los Dioses mitológicos lo sabían: las Diosas y sus amantes conjuraban ese "Absoluto". El " hiero gasmos ", la unión de la pareja divina, corresponde al frenesí genésico de la instancia cosmológica, cuando una masa de posibilidades comenzaba a dividirse, una y otra vez, para formar un orden divino.
Eliade, antes citado, señalaba que el Mito tiene como función primordial revelar los modelos de todos los ritos y actividades humanas proporcionando con ello significación al mundo. Satisface pues las necesidades de explicar y sacralizar la existencia.

LA CONSPIRACIÓN DE LOS PATRIARCAS
El orden que hemos ido evocando con estas referencias no es patriarcal, la mujer y su culto participaban activamente en el gobierno y lideraban, en gran medida, la comunidad. El desplazamiento fue lento. La cultura hebrea (restringida en el espacio y de ámbito estrictamente tribal) es capital para entender este proceso, proceso que, en cierta medida, aun no se ha detenido como puede percibir el observador cuidadoso si presta atención a numerosos aspectos de nuestra “civilizada y moderna sociedad”, sólo en apariencia desvinculada de su muy denso e ignorado pasado. Yahvé exigirá que no haya otros dioses más que él mismo. La Diosa pasará a ser “ la Ramera de Babilonia”. Las imágenes de la Diosa serán censuradas o destruidas y las prácticas rituales correspondientes prohibidas. El culto se mantendrá, no obstante, en la clandestinidad.
Con el cristianismo, el icono femenino retomará bajo determinadas formas y restricciones e incorporado dentro de su jerarquía, casi exclusivamente masculina, a su propia sistemática religiosa y mítica. Antes, los hombres reemplazaron a las mujeres en el oficio ceremonial. Alrededor del 3000 AC dan comienzo las dinastías, las mujeres son desplazadas de las posiciones de poder y prestigio y comienzan a sacralizarse los matrimonios. Son los hombres ahora los que celebran los rituales, sublimándolos, sustituyendo a la sangre menstrual por los animales sacrificados. Los sacerdotes llegan incluso a castrarse para asimilarse a las antiguas sacerdotisas.
Fromm señala que el desarrollo de la sociedad patriarcal es paralelo y consustancial al desarrollo de la propiedad privada, la Madre pierde su posición suprema y el Padre ocupa su lugar. La naturaleza del amor paterno implica otro orden de exigencias: se establecen principios y leyes y la obediencia de los hijos se convierte en pilar de esta nueva construcción antropológica y mítica. La sociedad patriarcal, como consecuencia de estos fenómenos, es profundamente jerárquica. La mujer se convierte en propiedad, al igual que los hijos, al punto que en Egipto, por poner un ejemplo, “esposa” y “esclava” significaban lo mismo.
La figura de la Diosa fue fracturada por los griegos con propósitos patriarcales, desmontando el vigor y la peligrosidad del arquetipo femenino para conseguir el mantenimiento del orden reconstituido sobre las ruinas de la sociedad originaria. Démeter con su maternidad enfermiza, Hera con su constante y perniciosa frustración o Atenea, de fría inteligencia y viriloides atributos, constituyeron algunos de los soportes con los que se manifestó lo Femenino en esa cultura. No obstante, tanto en los Misterios de Eleusis como en los dionisíacos, la mujer manifestaba, tanto desde lo numinoso evocado como en el papel de sacerdotisa, una influencia nada desdeñable, la cual sería suprimida radicalmente por el cristianismo emergente en su versión romana imperial.
En Grecia (seguimos a Fulcanelli) todas las bacantes eran llamadas Eva, palabra que tiene por raíz griega Evios o Evius, sobrenombre de Baco... Evohé, el nombre con el que las bacantes llamaban a su dios, para que acudiera a ellas...
En la cristiandad temprana la imagen de la mujer tomaba cuerpo en la Virgen María o en María Magdalena, significativo remedo de la antigua función sacerdotal femenina. El cristianismo mediante esta dualidad, esta escisión deliberadamente provocada en él antiguo complejo unitario mítico de la Diosa , formaliza la prohibición de la vida sexual salvo cuando tiene como objetivo la procreación. La demonización del sexo se ejerce, desde esta configuración especulativa, mediante el uso de una cruel represión física y psicológica.
No es este el lugar para señalar las innumerables tropelías y etapas en que se manifiesta tan delirante concepción de la vida humana, que aun asola por desgracia las naciones y las ciudades, pero no podemos dejar de citar sin embargo las atroces persecuciones que se realizaron en Occidente contra las mujeres en el marco de la caza de brujas, en gran medida, aunque no sólo, inspiradas en el muy misógino tratado inquisitorial: “Malleus Malleficarum”, obra de los inquisidores y teólogos católicos Sprenger y Kramer. Tortura, confiscación y asesinato en la pira fueron los frutos de tan desconsiderada concepción que de lo Femenino se había ido sembrando durante los siglos medievales. Saberes ancestrales, basados fundamentalmente en el conocimiento herbario o en ritos de iniciación, mantenidos por representantes del género femenino y vinculados a la fecundidad de los campos y rebaños, fueron el objetivo de la persecución criminal que todos conocemos hoy a través de la literatura, la historia o el cine. Sin la Revolución Francesa , y la actitud laica subsiguiente, estas atrocidades aun serían perpetradas en nombre de “Dios” por grupos de sicofantes y eunucos. Hoy, desdichadamente, debido a la preeminencia del orden social capitalista en nuestro mundo, las miserias, que fueron prohijadas por las Tres Grandes Religiones, continúan. Lo que antes era común, cotidiano y se sacralizaba mediante lo femenino pasa a estar demonizado y estigmatizado.
Posiblemente haya sido un crítico de la cultura como Jean Baudrillard, quien haya manifestado con mayor claridad y precisión el motor imaginario y moral de todas estas confabulaciones y manipulaciones irrisorias, situadas en el origen del poder patriarcal:
“El motor no es la envidia del pene, al contrario son los celos del hombre del poder de fecundación de la mujer. Este privilegio de la mujer es inexplicable, hacía falta inventar a toda costa un orden diferente, social, político, económico masculino, donde este privilegio natural pudiera ser rebajado.”
El mito, imagen ejemplar que se reactualiza, una y otra vez, mediante la práctica ritual cíclica configuradora de las identidades individuales y colectivas, evocador así mismo de las experiencias espacio-temporales es, fundamentalmente, un productor de significados mediante el uso prefijado de los símbolos. Reflejo de las relaciones de poder (nunca nombradas claramente) físicas y psicológicas, procede a una inversión de la realidad fáctica en que se manifiesta el poder de las castas sacerdotales y dirigentes: “el Cielo ha determinado el orden de las cosas”. Poniendo el carro por delante de los caballos. Es necesario pues hacer salir a escena a la Sospecha.

LA COMPAÑERA ANTERIOR
La cuestión de lo Femenino y la condición consiguiente de las mujeres en una sociedad como la hebrea antigua, vinculada mediante la ideología monoteísta abrahámica, inspiradora directa de las tres grandes religiones, o imposturas como pensaba Federico II, se articula, en gran medida, mediante las relaciones dialécticas entre las instancias asumidas por los personajes de Adán, Lilith y Eva.
Siguiendo casi al pie de la letra la obra de Raphael Patai y Robert Graves, LOS MITOS HEBREOS, señalaremos los siguientes aspectos de la peripecia mitográfica que nos ocupa:
Lilith, predecesora de Eva y primera esposa de Adán, ha sido excluida por completo de la Sagrada Escritura , aunque la recuerde Isaías (34:14,15) como habitante de las ruinas desoladas, donde vive acompañada de los sátiros, búfalos, pelícanos, búhos, chacales, avestruces, serpientes y cuervos. Observe el lector la inmensa riqueza simbólica de los animales citados y el carácter peyorativo del referente al que van asociados. La Diosa , en su faceta de Señora de los Animales, es considerada una diablesa de tercera fila y minimizada por el adusto personaje, miembro del triste y agresivo grupo de los profetas. Por cierto, estrictamente masculino.
“Lilith” deriva de la palabra babilonia-asiria: "Lilitu", que significa “demonio femenino o espíritu del viento”. No obstante aparece antes del 2000 antes de Cristo como "Lillake", una mujer diabólica que habita en el tronco de un sauce guardado por la diosa Inanna en las orillas del Eúfrates.
El carácter iconoclástico, contrario al culto y al respeto de la Naturaleza , del abrahamismo queda claramente explicitado con lo ya dicho.
La creación de Eva por Dios con la costilla de “Adam”, mito que establece la supremacía masculina y oculta la divinidad de Eva (nosotros añadimos que imposibilita además o dificulta gravemente la menor autonomía y dignidad a la mujer sometida a esta ideología) carece, como señalan Graves y Patai a los que seguimos, de analogía con mito alguno del Mediterráneo o el Medio Oriente primitivo.
Ya en la cosmogonía babilonia habíamos asistido al triunfo de las divinidades solares masculinas, encarnadas en Marduk, sobre los númenes cthónicos y acuáticos representados principalmente por la figura reptilíana de Tiamat, el Dragón Ancestral, de signo inequívocamente femenino.
CONCLUSIÓN
Ante la Sacralidad de lo Femenino, la historia ha colocado velos a “la heroína de las mil caras”: amante, reina, plebeya, hechicera o prostituta. Todas ellas. Recordada u olvidada, hay algo más ignoto que se vislumbra en la profundidad de todos estos conceptos, manifestándose como la potencia ancestral inconmensurable de la divinidad femenina. De ahí las complejas, forzosas y artificiosas estrategias mixtificadoras de religiosos y autoridades del conocimiento, que se desplegaron por siglos y siglos.
Será cuestión de tiempo y de acertados investigadores, que se levanten sutilmente esos velos y las máscaras sean atravesadas con una conciencia plena y ancestral, para que -sí es que pueden- contemplen a la Diosa.

LOS NOMBRES DE LA DIOSA
No se puede asumir la idea de un Creador Supremo o Dios, en todo su esplendor, sin una compañera que constituya su “otro lado”, su aspecto complementario y femenino.
Es aquí donde tiene sentido la evocación de la imagen de " la Diosa ": la procreadora, la amante guerrera, la seductora y la intuitiva.
"Todo comienza en la Mesopotamia ", aseguran muchos autores y no se equivocan. Entre el Tigris y el Eúfrates, la diosa Nammu, el "Mar Primordial", fue la "Madre que engendró el Cielo y la Tierra ". Masa acuática originaria que gesta la primera pareja: An, el cielo y Ki, la Tierra.
Es en luna de las versiones de la "Epopeya de Gilgamesh" en la que aparece el semblante de la primera "Gran Diosa” sumeria, Inanna, diosa del amor y la guerra. El relato, nos transmite el descenso de la Reina del Cielo y de la Tierra al Inframundo, en su ambición de dominar el mundo de los "vivos y muertos", se enfrenta a su hermana Ereskigal. En el camino de descenso va siendo despojada, por su oponente, de sus atuendos y amuletos de poder quedando así atrapada en el infierno. La que tiene cara de león, cuerpo de mujer (la "Diosa del mundo de los muertos"), impuso junto con los siete dioses del infierno como requisito para su liberación, que fuera reemplazada por un ser divino de la misma jerarquía que ella. Al llegar al Reino de Erek, su morada, la Diosa , ve en el trono a Dumuzi, que se siente soberano único prescindiendo de ella, Inanna irritada clava en él su mirada y le condena a los infiernos.
Ishtar será la "Gran Diosa y Señora" de los Acadios. Hija de Antu, será tanto la diosa de la guerra y de la caza, como de la vegetación y la fertilidad. También se la asocia como pareja a Tammuz (Dumuzi) Tanto Inanna como Ishtar tendrán que penetrar siete puertas, al igual que los místicos hebreos tratan de "ascender" a los siete cielos. Ambas transitan el mismo camino iniciático que Psique superó al internarse en el Hades, por el amor de Eros.
Ishtar será conocida con el nombre de Aschtart, acercándose a la cananita Asheráh, jefa y madre del panteón de los 70 dioses, esposa de "Él". Asherah fue adorada por los hititas, su nombre es asociado a Astarté
A esta Diosa también le rindieron culto, los primeros hebreos, como queda documentado en la vida del profeta Salomón. En Reyes 21:3 figura que "la estatua de Asherah fue instalada en el mismo Templo de Jerusalén".
Durante el reinado de Salomón, hijo de David, una de las esposas proveniente de Sidón legitimó el culto a la Diosa , actitud que molestó a los que iniciaban el movimiento “Yahvista” que intentaban fortificar el monoteísmo. Se puede decir que Asherah fue motivo de veneración de los hebreos durante la época de los Jueces y Reyes hasta el profeta Josías, aproximadamente sobre el año 621 AC .
No se puede olvidar a otras grandes diosas que comparten rasgos con las ante nombradas: Isis en Egipto, en la cultura india, Durga y Parvati; en la africana: Yemaya y Oshun; las griegas: Deméter, Artemisa y la más antigua de ellas: Gaia. En el mundo Celta aparecen Cerridwen y Rhiamon, entre otras.
Todas ellas conjugan el poder y la fuerza, por eso han sido amadas por sus hombres, veneradas por sus Cultos, temidas por sus opositores y, a sus seguidores, les han infundido una confianza plena en la conexión entre el devenir cósmico y sus manifestaciones numinosas y mágicas.


LILITH: LA PRIMERA CONSORTE
Después de que Adam diese nombre a todos los animales, exclamó: ¡Todas las criaturas menos yo tienen la compañera adecuada!
Entonces Dios creó a Lilith, la primera mujer, sólo que utilizó otros sedimentos en vez de polvo puro.
Adán y Lilith nunca encontraron la paz juntos pues cuando él quería acostarse con ella, Lilith consideraba ofensiva la postura recostada que él exigía . ¿Por qué he de acostarme debajo de ti? preguntaba. Yo también fui hecha con polvo, y por consiguiente soy tu igual.
Adán trató de obligarla a obedecer por la fuerza y Lilith, airada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó en el aire y le abandonó. Adán se quejó a Dios: Me ha abandonado mi compañera.
Dios manda a tres ángeles a buscar a Lilith, para obligarla a volver con Adán, amenazándola con la muerte, pero ella se niega a retornar aunque, al final, se llega a algo parecido a un acuerdo: Lilith vivirá en el desierto, en compañía de demonios y “alimañas”, convirtiéndose, en el marco de su inmortalidad (recuérdese que Lilith no fue expulsada del Paraíso), en una amenaza permanente para los infantes recién nacidos a los que sólo la circuncisión, o los sellos protectores que tendrán su nombre, librarán de su amenaza.
El carácter fuertemente hostil a la sexualidad no vinculada a la procreación encuentra en el mito de Lillith su expresión más acabada, tanto en la religión hebrea como en gran parte del cristianismo que la sucedió. Las referencias a Ella aparecen explícitamente en el Antiguo Testamento y en el Talmud.


Bibliografía :
  • Patai Raphael, The Hebrew Goddess. Wayne Institute Univ. Press.
  • Redgrove Peter, The black Goddess and the sixth sense. Paladin Grafton Books.
  • Eliade, Mircea. Historia de las creencias y las ideas religiosas. Paidos.

4 comments:

Anonymous said...

¿Y cuál es la web de Clara Tahoces?Lo digo para cotillear un poco los artículos.

Anonymous said...

¡Excelentes artículos!

Anonymous said...

Frank G. Rubio, excelente escritor

María Martha Fernández said...

www.claratahoces.com